POLÍTICA

Las broncas de Ciudadanos y PP y la misión imposible del constitucionalismo en Barcelona



Cuatro candidaturas se disputan el voto de la derecha «españolista» en las elecciones municipales en Barcelona. Y lo hacen en el caso de Ciudadanos y el PP en un ambiente de cismas y pugnas internas. La candidata del partido naranja, Anna Grau, no tiene nada que ver con los líos del grupo municipal de su partido hasta la fecha, una formación que concurrió en coalición con el ex primer ministro francés Manuel Valls en las últimas elecciones locales y que se fracturó al poco de constituirse el consistorio. De la fractura entre Ciudadanos y Valls surgió Valents, formación que se nutre de descontentos del PP y de Ciudadanos.

En el caso de Ciudadanos, los críticos han decidido abandonar el partido a las puertas del comienzo oficial de la campaña y con cierto estruendo. En una nota dirigida al partido que ahora dirige Carlos Carrizosa en Cataluña apuntan que «la dirección actual de C’s ha llevado el partido a la irrelevancia debido al cambio ideológico que impulsó Arrimadas junto al equipo actual». Se quejan también de que «los numerosos acuerdos con el gobierno de Sánchez y Podemos, apoyando propuestas y leyes ideológicas tan aberrantes como la del ‘solo sí es sí’ que ha beneficiado a centenares de acosadores sexuales demuestran el total entendimiento entre el actual Cs y el sanchismo«.

Dicen además que «Cs ya no representa el constitucionalismo ni los valores liberales que lo caracterizaron», que «los actuales dirigentes son los culpables de la debacle del partido» y piden además que se retire la candidatura de Barcelona para «no dividir el voto constitucionalista».

Tampoco les ha gustado el cartel de Anna Grau, que posa desnuda en un guiño a lo que fue la primera campaña de Ciudadanos con el cartel de un joven Albert Rivera también sin ropa.

Una venganza de manual

Este tipo de broncas internas se ha producido también en el PP, que ha prescindido del anterior equipo municipal y dejó manos libres al candidato, Daniel Sirera, expresidente de la formación en Cataluña. El empresario Josep Bou, que encabezó la candidatura del PP en 2019 supo desde el momento en que Casado perdió las riendas del partido que no repetiría. Otra cosa pensaba su número dos, Óscar Ramírez, quien ayer mismo rompió el carnet. Sirera le ofreció ser el número cuatro de su candidatura, puesto que Ramírez tomó como una ofensa después de cuatro años de concejal. Y se negó a formar parte de las listas. Pero antes de irse del grupo municipal y del partido, cesó y nombró asesores y secretarias a su antojo, en lo que fue considerado una especie de venganza.

Valents, el partido de Eva Parera, que fue la número dos de Valls, se presenta sin follones internos. Es un partido de nuevo cuño que aspira, según la propia Parera, a convertirse en una suerte de Unión del Pueblo Navarro a la catalana. Las encuestas le son adversas. Ninguna le atribuye el 5% del voto necesario para entrar en el Ayuntamiento de la capital catalana. Otro tanto ocurre con Vox, cuyo candidato es Gonzalo de Oro-Pulido. Los sondeos dejan a Vox sistemáticamente fuera del Consistorio. De hecho, sólo el PP parece con opciones de entrar en el Ayuntamiento de Barcelona.



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